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«La radiofrecuencia actúa igual en todos los tejidos.»

VERDAD:
Cada tejido responde de forma diferente a la radiofrecuencia según su conductividad, densidad y vascularización.

Explicación breve:
Tejidos ricos en agua y vasos sanguíneos, como el músculo, generan calor más rápidamente. El colágeno, al calentarse, se contrae y estimula la neocolagénesis. La respuesta varía según el tipo de célula y estructura.

«Los huesos y el aire se calientan más por tener más resistencia.»

VERDAD:
Aunque tienen alta impedancia, el calor no se genera en aire o hueso porque no conducen suficiente corriente.

Explicación breve:
El calor por RF depende de la densidad de corriente. El aire no conduce corriente, y el hueso, aunque resistivo, tiene baja capacidad conductiva. El calor se concentra en tejidos con buena hidratación y cierta resistencia: músculo, sangre y tejido conectivo.

«El electrodo activo es el único responsable del efecto térmico.»

VERDAD:
En realidad, la energía fluye entre el electrodo activo y el pasivo, y todo el recorrido es parte del tratamiento.

Explicación breve:
La configuración monopolar o bipolar define el camino de la corriente. En monopolar, el electrodo activo emite, pero el calor se genera en el trayecto hacia el electrodo neutro, especialmente en áreas profundas.

«El calor se genera justo donde se aplica el transductor.»

VERDAD:
El calor se genera en el tejido con mayor resistencia al paso de la corriente, no donde toca el electrodo.

Explicación breve:
La radiofrecuencia induce un campo eléctrico, y el tejido convierte esa energía en calor según su impedancia. Esto significa que estructuras como el tejido graso o la fascia pueden calentarse más que la epidermis.

«A mayor frecuencia, más profundo llega la radiofrecuencia.»

VERDAD:
Cuanto más baja es la frecuencia, mayor es la profundidad de penetración.

Explicación breve:
La frecuencia está inversamente relacionada con la profundidad: frecuencias más bajas atraviesan tejidos con menos resistencia, mientras que las más altas se concentran en capas superficiales. Es fundamental elegir la frecuencia adecuada según el objetivo terapéutico.